Problemas de autoestima
Aprender a relacionarte contigo desde un lugar más amable, seguro y consciente.
La autoestima influye en la forma en que nos vemos, nos valoramos y afrontamos las diferentes situaciones de nuestra vida. Cuando nuestra percepción de nosotros mismos es muy negativa, pueden aparecer inseguridad, falta de confianza o una sensación constante de no ser suficiente.
Quizá te cuesta reconocer tus cualidades, tiendes a centrarte en tus errores o necesitas la aprobación de los demás para sentirte bien contigo. También puede que te compares constantemente o que seas mucho más exigente contigo de lo que serías con cualquier otra persona.
En terapia podemos comprender de dónde viene esa forma de relacionarte contigo y trabajar para construir una autoestima más estable, realista y menos dependiente de la valoración externa.
Cuando nunca parece suficiente
Tener una autoestima baja no significa simplemente “no gustarte”. Muchas veces aparece de una forma mucho más sutil: cuestionar constantemente tus decisiones, minimizar tus logros o sentir que cualquier error dice algo negativo sobre quién eres.
Puede existir una voz interna especialmente crítica que señala lo que haces mal, lo que deberías haber hecho mejor o aquello que otros parecen hacer con mayor facilidad.
Con el tiempo, esta manera de hablarte puede influir en las decisiones que tomas, las oportunidades que aceptas, las relaciones que mantienes e incluso en aquello que crees que mereces.
Empezar a reconocer estos patrones permite comprender que muchas de esas ideas sobre ti no son necesariamente una descripción objetiva de quién eres.
“Construir autoestima no consiste en sentirte perfecta,
sino en aprender a reconocer tu valor también cuando te equivocas.”
¿Cómo pueden aparecer los problemas de autoestima?
No todas las personas experimentan la baja autoestima de la misma manera. A veces es muy evidente y otras puede esconderse detrás de la exigencia, el perfeccionismo o la necesidad constante de aprobación.
Estas son algunas de las señales que pueden aparecer:
Autocrítica constante
Fijarte principalmente en tus errores o hablarte de una manera mucho más dura de la que utilizarías con otras personas.
Comparación
Compararte continuamente con los demás y sentir que siempre hay algo que deberías hacer, tener o ser de otra manera.
Miedo al rechazo
Dar un peso excesivo a la opinión de los demás o modificar tu comportamiento para evitar decepcionar o no ser aceptada.
Dificultad para aceptar cumplidos
Restar importancia a tus cualidades o logros y sentir incomodidad cuando alguien reconoce algo positivo en ti.
Inseguridad
Dudar de tus capacidades, cuestionar tus decisiones o necesitar constantemente la confirmación de otras personas.
Perfeccionismo
Sentir que equivocarte no es una opción o establecer estándares tan elevados que resulta difícil sentir satisfacción con lo que haces.
Cómo puede afectar a tus relaciones
La forma en que nos valoramos también influye en la manera en que nos relacionamos con los demás.
Cuando existe inseguridad puede resultar más difícil confiar, expresar lo que necesitamos o establecer límites. A veces podemos aceptar situaciones con las que no estamos cómodos por miedo a generar un conflicto, decepcionar a alguien o perder una relación.
También puede aparecer una necesidad frecuente de confirmación: preguntarnos si la otra persona está enfadada, si hemos hecho algo mal o si seguimos siendo importantes para ella.
Trabajar la autoestima permite empezar a construir relaciones en las que tus propias necesidades también tengan espacio y en las que puedas relacionarte desde una mayor seguridad.
Cuando también limita lo que te atreves a hacer
Los problemas de autoestima no afectan únicamente a nuestras relaciones personales. También pueden condicionar las decisiones que tomamos en otras áreas de nuestra vida.
En el ámbito profesional, por ejemplo, la falta de confianza en las propias capacidades puede hacer que evitemos determinados retos, dudemos antes de asumir nuevas responsabilidades o descartemos oportunidades por miedo a no estar preparados.
En ocasiones podemos sentir que nuestros logros se deben a la suerte, restar importancia a aquello que hacemos bien o creer que en algún momento los demás descubrirán que no somos tan capaces como piensan.
Construir una percepción más equilibrada de ti misma puede ayudarte a tomar decisiones desde tus capacidades y deseos, y no únicamente desde el miedo a equivocarte.
¿Cómo podemos trabajar la autoestima en terapia?
Mejorar la autoestima no consiste en repetirte constantemente cosas positivas sobre ti. El objetivo es comprender cómo se ha construido la imagen que tienes de ti misma y qué experiencias, pensamientos o relaciones han podido influir en ella.
A partir de ahí podemos trabajar sobre los patrones que mantienen esa percepción negativa y desarrollar una forma más flexible, realista y respetuosa de relacionarte contigo.
Autocrítica
Identificar cómo te hablas y aprender a cuestionar pensamientos excesivamente duros o negativos sobre ti.
Autoaceptación
Aprender a reconocer tus fortalezas y tus dificultades sin convertir cada error en una valoración global sobre quién eres.
Límites y necesidades
Reconocer lo que necesitas, aprender a expresarlo y establecer límites más saludables en tus relaciones.
Confianza
Reconocer tus capacidades y avanzar hacia decisiones menos condicionadas por el miedo al fracaso o al juicio externo.
Objetivos realistas
Establecer metas alcanzables y aprender a reconocer tus avances sin exigir resultados perfectos.
Experiencias del pasado
Explorar experiencias que hayan podido influir en la manera en que actualmente te percibes y te relacionas contigo.
Cuando hay experiencias que siguen influyendo en cómo te ves
En ocasiones, los problemas de autoestima están relacionados con experiencias del pasado que han contribuido a construir determinadas creencias sobre nosotros mismos.
Situaciones de rechazo, críticas, relaciones difíciles o experiencias traumáticas pueden dejar una huella que continúa influyendo en cómo interpretamos lo que nos ocurre en el presente.
Cuando sea adecuado para tu proceso, EMDR puede ayudarnos a trabajar sobre determinadas experiencias y las respuestas emocionales que continúan asociadas a ellas.
Construir una relación diferente contigo
Una autoestima saludable no significa sentir seguridad en todo momento, no cometer errores o dejar de tener dudas.
Significa poder reconocer tus capacidades y también tus dificultades sin que estas últimas determinen todo lo que piensas sobre ti.
Parte del proceso consiste en aprender a cuidarte, respetar tus necesidades y reconocer tus avances. También en permitirte equivocarte sin convertir cada error en una prueba de que no eres suficientemente válida o capaz.
Poco a poco, el objetivo es construir una relación contigo más estable, menos condicionada por la comparación y más basada en el conocimiento y la aceptación de quién eres.
Este proceso puede ayudarte a…
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